Casa fundada el 4 de Enero de 1892
 
QUÉ MADRID
Lunes, 7 de Mayo de 2007-

SIGLOS DE CAÑAS RUBIAS Y NEGRAS
Rodolfo Serrano

Tiene, como mandan los cánones, las puertas pintadas de rojo, porque es sabido que hubo una orden que ordenaba este color para diferenciar estos establecimientos de otros. Y en su interior una preciosa azulejería rematada por una reproducción de los grabados de Goya que recorre toda la pared. En los primeros días de mayo, el Ayuntamiento de Madrid le concederá la placa que le acredita como establecimiento centenario de la capital. Y si alguien se lo tiene ganado, es, sin duda, Bodega La Ardosa, en la calle Colón de Madrid, enfrente, justo, de la Iglesia de San Ildefonso.

A La Ardosa la nombra el “Diario de Madrid” que en su edición del 6 de febrero de 1799, avisaba de que las estampas de “Los Caprichos”, de Goya, estaban a la venta en un local “a dos manzanas de La Ardosa". Siempre han sido los bares lugar de referencia. Así que, de atenernos a esta noticia, esta Bodega que lleva con cariño y entrega Ángel Monge tiene bien ganada la placa de su centenario.

Siempre fue bodega de barrio. Y el señor Gregorio, el padre de Ángel, tan recordado por muchos parroquianos, mantuvo el aire de taberna cercana, donde la cerveza es excusa para el encuentro y la conversación. Fue el primer estable cimiento en vender la Guinness de barril, privilegio otorgado por la casa irlandesa en reconocimiento de su historia y señorío. El reconocimiento de esta casa, como templo de la cerveza, le vino también hace unos años, cuando los maestros cerveceros checos de Pilsner Urquell, acudieron para rendir homenaje a La Ardosa por su maestría en tirar la cerveza que se sigue degustando en el local.

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